Fito ha muerto. José Manuel, extrañado de que no nos llamara, le llamó él al teléfono móvil, pero no le contestó. Ha llamado al fijo y Ali le ha dicho que, al parecer, con el último que habló fue conmigo y cuando se iba, creo, al cuarto de baño, se cayó redondo. Ha sido un infarto. Ali no nos ha podido avisar porque al caerse Fito se le rompió el móvil y ella no tiene ninguno de nuestros teléfonos. Yo la he podido llamar para darle el pésame y agradecerle lo bien que nos atendía en su casa durante nuestras tertulias, pero vosotros no la llaméis porque se va a las 12 a Valencia con su hermana, para quedarse allí definitivamente. Desgraciadamente, su hermana debe volverse enseguida porque tiene a su marido muy, muy enfermo. Les va a llevar en coche su hermano mayor. José Manuel tiene todos los datos de la dirección en Valencia.
Todos recordarermos a Fito como el alma de nuestra tertulia. Siempre vital, lleno de fuerza, con optimismo. A su lado no cabía ni la tristeza ni el desánimo.
A los seis tertulianos, casi siete, que practicamos os pido que la próxima misa que oigamos la ofrezcamos por Fito.
Todos recordarermos a Fito como el alma de nuestra tertulia. Siempre vital, lleno de fuerza, con optimismo. A su lado no cabía ni la tristeza ni el desánimo.
A los seis tertulianos, casi siete, que practicamos os pido que la próxima misa que oigamos la ofrezcamos por Fito.
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